La inmigración italiana en Espírito Santo constituye un capítulo singular y profundamente transformador de la historia brasileña. A diferencia de lo que ocurrió en São Paulo —donde los italianos fueron dirigidos mayoritariamente a las haciendas de café como mano de obra asalariada— o en Rio Grande do Sul —donde formaron comunidades agrícolas relativamente homogéneas—, Espírito Santo ofreció una experiencia migratoria única, marcada por la creación de colonias públicas, la distribución de lotes de tierra y una relación directa entre el inmigrante y la selva tropical que necesitaba ser conquistada.
Entre 1874 y 1895, aproximadamente 35 mil colonos italianos desembarcaron en el estado, provenientes predominantemente de las regiones del Véneto, Trentino y Lombardía. Este contingente representó una transformación demográfica, económica y cultural sin precedentes en un estado que, en esa época, contaba con una población reducida y una economía aún dependiente del monocultivo de café y del trabajo esclavo.
Esta guía presenta, de forma exhaustiva y fundamentada en fuentes históricas primarias —incluyendo el informe oficial del emisario italiano Arrigo De Zettiry (1902) y documentos diplomáticos del Comisariado de Emigración—, la trayectoria completa de esta inmigración: desde las motivaciones para la partida de Italia hasta el legado cultural, gastronómico y lingüístico que perdura hasta nuestros días.
1. Contexto Histórico: Italia en Crisis y Brasil en Transformación
Para comprender la magnitud de la inmigración italiana en Espírito Santo, es indispensable recurrir a las fuentes primarias que documentaron este proceso. Entre ellas, se destaca el informe del periodista y comisario itinerante Arrigo De Zettiry, publicado por el Comisariado de Emigración en Roma, en 1902, bajo el título original "Condizioni dei coloni italiani negli stati di Spirito Santo e di Minas Geraes" (Condiciones de los colonos italianos en los estados de Espírito Santo y Minas Gerais). Este documento, traducido por Nerina Bortoluzzi Herzog y publicado por el Arquivo Público do Estado do Espírito Santo (APEES) en la Colección Canaã (volumen 28), constituye uno de los registros más detallados sobre la vida cotidiana de los colonos italianos en el estado en el cambio del siglo XX.
Como contextualiza el prefacio del historiador y sociólogo Renzo M. Grosselli, De Zettiry fue contratado por el canciller Giulio Prinetti para visitar los lugares más significativos de la inmigración italiana en Espírito Santo y en Minas Gerais. Simultáneamente, el escritor y periodista Adolfo Rossi —una figura de gran prestigio, que terminaría su carrera como diplomático— recibió una misión similar para el estado de São Paulo. Ambos actuaban como comisarios itinerantes del recién creado Comisariado General de la Emigración, instituido por la ley del 31 de enero de 1901.
La crisis agraria italiana
En la segunda mitad del siglo XIX, la Italia recién unificada (1861) enfrentaba una de las peores crisis socioeconómicas de su historia. La unificación política no trajo la prosperidad esperada para las masas campesinas, especialmente en el norte de la península. Las regiones del Véneto, Trentino y Lombardía —de donde provendría la abrumadora mayoría de los inmigrantes para Espírito Santo— sufrían con:
- Concentración de tierras: las tierras quedaron en manos de pocos propietarios, mientras que los campesinos descendían a la condición de jornaleros (braccianti)
- Altas tasas de impuestos: los pequeños propietarios se endeudaban con préstamos para pagar tributos sobre la propiedad
- Hambre generalizada: como registró el historiador Emilio Franzina, en el Véneto del siglo XIX "se podía morir de inanición y la única alimentación de la clase rural no pasaba de polenta"
- Fragmentación hereditaria: las tierras se dividían entre los hijos en cada generación, volviendo los lotes cada vez más pequeños e improductivos
- Competencia industrial: la industrialización naciente no lograba absorber a la masa de trabajadores rurales desplazados
En este contexto desesperado, la emigración transoceánica surgió como la única alternativa viable para millones de familias. Entre 1870 y 1970, se estima que aproximadamente 28 millones de italianos emigraron, casi la mitad de la población del país. Brasil recibió cerca de 1,5 millones de ese total, posicionándose como el tercer mayor destino, solo por detrás de Estados Unidos y Argentina.
Brasil y la necesidad de mano de obra
Del lado brasileño, el escenario era igualmente propicio para la inmigración masiva. La Lei Eusébio de Queirós (Ley Eusébio de Queirós) (1850) había prohibido el tráfico de esclavos, y el país caminaba inexorablemente hacia la abolición de la esclavitud. La Lei do Ventre Livre (Ley del Vientre Libre) (1871) y la Lei dos Sexagenários (Ley de los Sexagenarios) (1885) señalaban el fin del sistema esclavista, generando una crisis de mano de obra en los cafetales en expansión.
Paralelamente, el gobierno imperial brasileño adoptó una política deliberada de colonización por inmigrantes europeos, motivada por tres objetivos principales: suplir la escasez de trabajadores, ocupar vastas áreas de tierras baldías en el interior del país y promover el llamado "blanqueamiento" de la población, según las teorías raciales vigentes en la época.
Espírito Santo, con su vasta extensión de tierras inexploradas, clima relativamente similar al europeo en las regiones serranas y una economía aún incipiente, se convirtió en un destino estratégico para esta política de colonización.
El mecanismo de los viajes subsidiados
Un aspecto fundamental para entender el volumen del flujo migratorio fue el sistema de viajes subsidiados. Como documenta Grosselli en el prefacio a la obra de De Zettiry, el pago de los pasajes de los emigrantes a Brasil era una práctica corriente desde la época de la colonización pública y del Contrato Caetano Pinto, firmado en 1874. En esa fase inicial, los recién llegados eran encaminados a las colonias públicas y recibían lotes de tierra, de los cuales pronto se convertirían en propietarios.
Pocos años después, con la fundación en São Paulo de la Sociedade Promotora da Imigração —presidida por Antônio de Queiroz Telles, Barón y luego Vizconde de Parnahyba, un importante caficultor—, el flujo emigratorio fue redirigido en gran parte hacia las haciendas paulistas. Al costear los pasajes transatlánticos, los latifundistas del café, representantes de la burguesía brasileña más innovadora y poderosa de la época, aseguraban la mano de obra necesaria para sus propiedades, que corrían riesgo de decadencia con la inminente abolición de la esclavitud.
Diversas compañías marítimas mantenían redes de agentes esparcidos por el territorio italiano, ofreciendo viajes gratuitos y obteniendo reembolso de las autoridades brasileñas. Este sistema, que alimentó la emigración masiva, sería interrumpido por el Decreto Prinetti en 1902.
2. La Expedición Tabacchi (1874): El Hito Inaugural
La inmigración italiana masiva a Brasil tiene como hito oficial la Expedición Tabacchi, que desembarcó en Espírito Santo en febrero de 1874. Esta expedición, liderada por el agente italiano Pietro Tabacchi, trajo a las primeras familias de colonos italianos para establecerse en territorio capixaba.
Quién fue Pietro Tabacchi
Según el sociólogo italiano Renzo Grosselli, la Expedición Tabacchi fue el primer caso de partida masiva de inmigrantes del norte de Italia hacia Brasil. Pietro Tabacchi era un comerciante y aventurero originario de Trento que dejó Italia huyendo de los acreedores tras la quiebra de sus negocios.
Establecido con la hacienda "Monte delle Palme", probablemente desde 1851, en Santa Cruz (actual Aracruz), Tabacchi usó como pretexto para atraer inmigrantes la idea de que la producción de café en Espírito Santo tendría un futuro seguro en la sustitución de la mano de obra esclava.
Sin embargo, menos de un mes después del desembarque, los colonos comenzaron a solicitar la rescisión del contrato con Tabacchi. En lugar de las casas prometidas, él construyó un enorme galpón y los obligó a vivir en condiciones precarias. Para alcanzar el área cultivable, los trabajadores enfrentaban un viaje de seis horas por caminos en pésimas condiciones.
Tabacchi llegó a publicar un anuncio en un periódico de Vitória, en mayo de 1874, amenazando con llevar a la justicia a quien contratara a los colonos que él había traído de Italia. Esto no impidió que, gradualmente, los inmigrantes —con el apoyo del gobierno provincial— tomaran otro destino: algunos fueron a Rio Novo, otros a Santa Leopoldina, y un grupo fundó Santa Teresa. Solo 20 familias decidieron continuar con Tabacchi.
Vislumbrando la quiebra de su emprendimiento y con deudas acumuladas, el estado de salud de Tabacchi se agravó y falleció del corazón en 1874, el mismo año de la expedición que llevaría su nombre a la historia.
El episodio confiere a Espírito Santo una distinción histórica singular: Santa Teresa, fundada por los inmigrantes de esta expedición, es reconocida como la primera ciudad fundada por inmigrantes italianos en Brasil.
Los colonos de la Expedición Tabacchi eran predominantemente originarios de las regiones de Trento, Véneto y Lombardía. Al desembarcar, fueron encaminados a áreas de selva densa en el interior del estado, donde recibieron lotes de tierra que debían ser despejados y cultivados. Las condiciones iniciales fueron extremadamente adversas:
- La densa vegetación tropical exigía un trabajo manual intensivo para abrir claros
- Las enfermedades tropicales, especialmente la malaria y la anquilostomiasis, diezmaban a familias enteras
- La ausencia de infraestructura —caminos, escuelas, hospitales— hacía que el aislamiento fuera casi absoluto
- La comunicación con Vitória, la capital, era precaria y dependía de recuas de mulas o canoas
A pesar de estas adversidades, los colonos demostraron una resiliencia extraordinaria. Aplicando las técnicas agrícolas traídas de Europa y adaptándose progresivamente al nuevo entorno, lograron establecer comunidades productivas que, en pocas décadas, transformarían el paisaje económico y social del estado.
La misión de De Zettiry en Espírito Santo (1902)
Como narra el propio De Zettiry al inicio de su informe, embarcó el 4 de enero de 1902 en el barco Duca di Galliera, de la Compañía La Veloce, desembarcando en Río de Janeiro el 21 del mismo mes. Tras acuerdos con el Ministro de Italia en Petrópolis —el Marqués Friozzi, Príncipe de Cariati—, se le asignaron para observación los estados de Espírito Santo y Minas Gerais.
De Zettiry intentó inicialmente dirigirse a Teófilo Ottoni (MG) vía Caravelas, en el sur de Bahía, pero las inundaciones habían dañado la Estrada de Ferro Bahia-Minas (Ferrocarril Bahía-Minas) al punto de suspender el transporte. Regresó entonces a Vitória, donde estableció contacto con el Cónsul Real Rizzardo Rizzetto y con el ex Cónsul Regente Ermanno Lanz, quien le proporcionó cartas de recomendación para recorrer el interior del estado.
El viaje por Espírito Santo duró aproximadamente tres semanas, durante las cuales De Zettiry recorrió a caballo y en tren las principales áreas de colonización italiana: desde Santa Leopoldina y Santa Teresa hasta Colatina y el Rio Doce al norte, descendiendo después hacia el sur hasta Cachoeiro de Itapemirim y la región de Castelo. En cada localidad, el comisario interrogaba a los colonos, registraba datos sobre la composición de las familias, sus provincias de origen y la época de inmigración, organizando cuadros estadísticos detallados.
3. Los Barcos y las Familias: La Travesía del Atlántico
El barco La Sofia y la Primera Travesía (1874)
Según lo documentado por el sociólogo italiano Renzo M. Grosselli y los registros del Arquivo Público do Estado do Espírito Santo (APEES), la primera travesía organizada de colonos italianos a Espírito Santo ocurrió a bordo del velero La Sofia. La embarcación partió del puerto de Génova a las 15 horas del 3 de enero de 1874, transportando a 388 campesinos —trentinos y vénetos— reclutados por los emisarios de Pietro Tabacchi.
La travesía por el Atlántico fue larga y penosa. La llegada a Espírito Santo ocurrió el 17 de febrero de 1874, y el proceso de desembarque se extendió hasta el día 27 del mismo mes. El 1 de marzo, los colonos iniciaron el viaje hasta el puerto de Santa Cruz (actual Aracruz), donde serían encaminados a la propiedad de Tabacchi para fundar la Colonia Nova Trento.
La realidad que encontraron los colonos, sin embargo, estaba lejos de las promesas hechas por los agentes en Italia. No había tierras preparadas para el cultivo, y las condiciones en los alojamientos eran precarias. La desilusión culminó en la primera revuelta de los colonos, que solo fue contenida por la intervención de la fuerza policial. Después de este episodio, muchos inmigrantes consiguieron información sobre las colonias oficiales del gobierno, donde tendrían mejores condiciones de trabajo y la posibilidad de convertirse en propietarios de sus lotes.
La intensificación de los embarques (1875-1895)
La Expedición Tabacchi inauguró un flujo migratorio que se intensificaría rápidamente en los años siguientes. A partir de 1875, las partidas de los transatlánticos desde Génova y otros puertos europeos se volvieron rutinarias. Solo en ese año, Espírito Santo recibió 1.403 colonos italianos.
Entre los barcos que realizaron las travesías más significativas, se destaca el Fenelon, que el 27 de diciembre de 1875 atracó en Vitória conduciendo a 413 inmigrantes del Trentino.
El barco Ádria: La Mayor Travesía para Espírito Santo (1888)
El episodio más emblemático del flujo migratorio italiano a Espírito Santo ocurrió el 27 de diciembre de 1888, cuando el vapor Ádria atracó en Vitória, procedente de Génova, después de 22 días de viaje. La embarcación transportaba a 1.554 inmigrantes italianos —el mayor contingente en un solo viaje registrado en el estado.
La historia del barco Ádria
El Ádria tuvo una trayectoria singular antes de convertirse en símbolo de la inmigración italiana en Brasil. Construido en 1854 por el astillero escocés Caird Company, en Greenock, el barco fue botado al mar el 26 de agosto de 1854 con el nombre original de Etna. Con 2.125 toneladas, medía 93 metros de eslora por 11,46 metros de manga, alcanzando una velocidad de 10 nudos. Disponía de 120 plazas en primera clase y 400 en acomodación económica.
La embarcación sirvió inicialmente a la Crimea War Transport, encargada de la logística bélica británica durante la Guerra de Crimea. En 1857, fue vendida a la European Australian Royal Mail Steam Packet Company, operando rutas de lujo entre Southampton, Malta y Alejandría. En 1860, la poderosa Inman Line adquirió el barco, que pasó por reformas en 1871, aumentando a 2.655 toneladas y 106 metros, con una velocidad elevada a 12 nudos, siendo rebautizado como City of Bristol en la ruta Liverpool–Nueva York.
En 1882, España lo adquirió bajo el nombre de Mexico, revendiéndolo en el mismo año a Italia como Messico. En 1883, recibió el nombre de Sempione y, al año siguiente, fue comprado por la Società Rocco Piaggio e Figli, una naviera genovesa fundada por Erasmo Piaggio en 1870. Fue entonces cuando el "piroscafo" finalmente recibió el nombre de Ádria, debutando el 1 de junio de 1884 en la ruta Génova–Montevideo–Buenos Aires, transportando a miles de italianos a América del Sur hasta ser retirado y desguazado en 1896.
La llegada del Ádria a Espírito Santo coincidió con el año de la Abolición de la Esclavitud, lo que no fue una mera coincidencia. Con el fin del trabajo esclavo, los hacendados capixabas intensificaron la búsqueda de mano de obra europea para los cafetales.
Los 1.554 pasajeros fueron distribuidos según los puertos fluviales de destino:
| Puerto de Destino | Nº de Inmigrantes |
|---|---|
| Santa Leopoldina | 425 |
| Porto de Itapemirim | 366 |
| Porto de São Mateus | 346 |
| Benevente (Anchieta) | 268 |
| Porto de Santa Cruz | 120 |
| Vitória | 3 |
| Rio de Janeiro (desvío) | 23 |
La abrumadora mayoría de los pasajeros del Ádria era originaria de la región del Véneto: 1.143 inmigrantes, lo que representaba el 74% del total. Las demás regiones incluían Lombardía, Trentino y Emilia-Romaña.
Apellidos de las familias del Barco Ádria
Los registros históricos preservados por el APEES y compilados por investigadores como Agostino Lazzaro permiten identificar los 522 apellidos de las familias que desembarcaron del Ádria el 27 de diciembre de 1888. Se trata de un acervo genealógico de valor inestimable para los descendientes que buscan el reconocimiento de la ciudadanía italiana.
Entre los apellidos registrados, se encuentran familias que se convertirían en pilares de la sociedad capixaba en las décadas siguientes. La lista completa, organizada alfabéticamente, incluye nombres como:
A–B: Ambrosin, Anceschi, Andrioli, Arduin, Avanzi, Bagnara, Baldini, Balliana, Barbieri, Barcotto, Bassi, Battistella, Bedin, Bellan, Bellotti, Beltramini, Benatti, Benedetti, Bernini, Bertin, Bertolani, Bertoldin, Bertolin, Bertoni, Bettarello, Bianchini, Bissoli, Bonavigo, Bonfante, Borghi, Borin, Borsari, Bortoluzzi, Bovo, Brendolan, Bresciani, Brunello, Bulgarelli.
C–D: Caliaro, Canal, Cancian, Canzian, Caoduro, Casagrande, Casarin, Castiglioni, Cavallari, Cecchetto, Chinellato, Cocchi, Collodetti, Coltro, Corradini, Costacurta, Costalunga, Covre, Cracco, Crivellato, Da Dalt, Da Rè, Da Ros, Dalla Libera, Dalla Vecchia, Danieli, De Bortoli, De Conti, De Marchi, De Stefani, Della Libera, Demori, Doro, Dusi.
F–G: Faben, Facchetto, Fardin, Fasolo, Ferrarese, Ferrari, Ferreto, Fighera, Finco, Fiorin, Fiorotto, Follador, Franchin, Gabrielli, Gaburro, Gallina, Gallo, Garbin, Gheller, Ghiotto, Giacometti, Giorio, Girardi, Gobbato, Gobbatto, Grigato, Guerra, Guglielmi, Guizzon, Gusella.
L–M: Lazzarin, Lorenzon, Macchion, Magnaguagno, Maistrello, Malagutti, Mancin, Mancini, Mantoan, Marangoni, Marcante, Marchesini, Marchetti, Margotto, Martinelli, Martini, Mascotto, Masiero, Mattiuzzi, Meneghetti, Meneghini, Menon, Merlin, Migliorini, Modulon, Molinari, Montanari, Moretto, Murari.
N–P: Nardi, Negretto, Netto, Olivieri, Orlandi, Pagotto, Pandini, Panza, Panzin, Pasini, Pasqualini, Pavan, Pegoraro, Perin, Perini, Peron, Pertile, Piccoli, Pin, Pivetta, Pizzol, Pol, Poloni, Pozzan, Pozzebon.
R–S: Rigato, Rigon, Rigoni, Rinaldini, Rizzi, Rossato, Rossetto, Rossi, Rossini, Sacchetto, Saggioro, Salvadori, Sandrini, Sartori, Scarabello, Scolfaro, Segala, Serafini, Signorato, Signorelli, Silvestri, Simoni, Sivero, Soave, Soffiati, Soso, Sossai, Spada, Spolvarato, Stefani, Stevanin, Stival, Stocco, Stoppa.
T–Z: Tambara, Targa, Tavella, Tedesco, Tibaldo, Tiengo, Tonello, Tonon, Trentini, Turazza, Uliana, Vanzo, Venturin, Veronese, Vicentini, Visona, Viviani, Volpato, Zagotto, Zambon, Zamboni, Zampa, Zamperetti, Zampirollo, Zanardi, Zanchetta, Zanini, Zanoni, Zorzan, Zugno, Zuliani.
La lista completa con los 522 apellidos puede ser consultada en los archivos del Projeto Imigrantes Espírito Santo, disponible en el portal del APEES (www.imigrantes.es.gov.br), que reúne información indexada de más de 54 mil extranjeros, de los cuales 36.663 son italianos.
Regiones de origen de los inmigrantes italianos en Espírito Santo
Los datos del APEES revelan la composición regional de los 36.663 italianos que se establecieron en el estado, siendo 34.920 desembarcados aún en el siglo XIX:
| Región de Origen | Nº de Inmigrantes | % del Total |
|---|---|---|
| Véneto | 9.484 | 25,9% |
| Lombardía | 4.749 | 13,0% |
| Trentino-Alto Adigio | 3.213 | 8,8% |
| Emilia-Romaña | 2.416 | 6,6% |
| Piamonte | 1.235 | 3,4% |
| Demás regiones | 15.566 | 42,3% |
La documentación como patrimonio
La necesidad de documentar oficialmente los procedimientos migratorios —oficios, cartas, contratos, informes, listas de pasajeros de los barcos y hospederías, pasaportes— generó un acervo documental de valor histórico incalculable. Estos materiales, producidos originalmente para control administrativo, se han convertido hoy en registros fundamentales para el rescate de la historia de cada familia e individuo.
El Projeto Imigrantes Espírito Santo, creado por el APEES en 1995, utiliza el método de cruce de datos entre diversas fuentes disponibles para cada inmigrante. Uno de los productos generados es el "Registro da Entrada do Imigrante" (Registro de la Entrada del Inmigrante), un informe que reúne toda la información indexada para cada extranjero que ingresó en el estado, permitiendo a los descendientes conocer detalles de la trayectoria de sus antepasados.
Pietro Tabacchi: El agente detrás de la expedición
De acuerdo con el historiador Renzo M. Grosselli, en el libro "Colônias Imperiais na Terra do Café" (Colonias Imperiales en la Tierra del Café) (publicado en la Colección Canaã del APEES), Pietro Tabacchi era un italiano oriundo de Trento que ya residía en Espírito Santo desde principios de la década de 1850. Había adquirido una hacienda en el municipio de Santa Cruz (actual Aracruz).
Al observar el interés del gobierno brasileño por la mano de obra europea, Tabacchi formuló un plan audaz: ofrecería tierras a los inmigrantes a cambio del derecho de talar 3.500 jacarandás para la exportación de madera noble. Tras un largo período de negociación, el Ministerio de Agricultura autorizó a la Provincia capixaba a firmar un contrato con Tabacchi, quien envió emisarios al Trentino —entonces bajo dominio del Imperio Austrohúngaro— para reclutar familias campesinas.
4. Las Principales Colonias Italianas de Espírito Santo
Santa Teresa: La Pionera y Capital de la Italianidad Capixaba
Santa Teresa ocupa un lugar singular y oficialmente reconocido en la historia de la inmigración italiana en Brasil. Fundada por los primeros colonos de la Expedición Tabacchi en 1874, la ciudad se desarrolló a partir del Núcleo Colonial de Timbuí, situado en la región serrana de Espírito Santo, a unos 78 km de Vitória, con un clima templado que contribuyó decisivamente al éxito de la colonia.
La distinción de pionera de la inmigración italiana en Brasil fue oficializada por ley federal sancionada por el entonces presidente Michel Temer, confiriendo reconocimiento legal al papel histórico de la ciudad. Según datos del Censo 2022 del IBGE, Santa Teresa tiene una población de 22.808 habitantes, de los cuales aproximadamente el 97% de las familias son de descendientes de italianos, según declaró el secretario de Turismo y Cultura local, Rodrigo Brito, en una entrevista con la agencia ANSA.
La italianidad impregna todos los aspectos de la vida social y cultural teresense. Como relató Brito: "Todavía tenemos muchos 'nonnos' que hablan dialecto y estamos orgullosos de este título. Nuestra arquitectura vino de allí, la cultura italiana está muy presente, todo remite al Véneto, a Trento. Aquí, también te sientes un poco en Italia."
El emisario italiano Arrigo De Zettiry, en su visita a Espírito Santo en 1902, registró que en Santa Teresa "la salud es excelente" y que los colonos trentinos de la región ya estaban produciendo "una especie de vino licoroso, casi un Marsala" — demostrando la capacidad de adaptación e innovación de los inmigrantes.
La Rua do Lazer y el patrimonio vivo
El centro histórico de Santa Teresa se concentra en la Rua do Lazer, un polo gastronómico y cultural cuyas construcciones coloridas y encantadoras transportan al visitante a un pequeño pueblo del interior de Italia. Una sucesión de restaurantes, cafeterías y bares ofrecen desde pastas artesanales y risottos hasta platos de la tradición capixaba.
Entre los hitos históricos preservados, se destaca la Casa Lambert, la primera residencia construida en la ciudad, en 1875, que hoy funciona como museo y registra la historia de la inmigración. El Circolo Trentino y la Festa do Imigrante —realizada desde hace más de 40 años— mantienen vivas las tradiciones culturales italianas.
Circuito Caravaggio y la ruta del vino
El Circuito do Caravaggio ofrece un viaje gastronómico y cultural a lo largo de 14 kilómetros por la Estrada do Caravaggio, culminando en una rampa panorámica a 915 metros de altitud, con una vista privilegiada del valle. El recorrido alberga bodegas, cervecerías artesanales y restaurantes que celebran la tradición vinícola iniciada por los colonos trentinos en el siglo XIX.
La tradición vinícola establecida por los primeros inmigrantes persiste hasta hoy, con diversas bodegas que producen etiquetas representativas del terroir serrano capixaba. La Capela de Nossa Senhora do Caravaggio, una construcción centenaria erigida en 1912, bendice la región y constituye un importante hito del patrimonio religioso de la inmigración italiana.
Augusto Ruschi: El legado científico de los descendientes
Santa Teresa también es reconocida como la cuna del ecologista Augusto Ruschi (1915-1986), hijo de inmigrantes italianos y considerado el patrono de la ecología en Brasil. Ruschi fundó el Museu de Biologia Professor Mello Leitão en 1949, clasificó cerca del 80% de las especies brasileñas de colibríes y catalogó más de 600 especies de orquídeas.
El legado de Ruschi confirió a Santa Teresa el título de "ciudad de los colibríes y las orquídeas", transformándola también en un destino de ecoturismo y observación de aves (birdwatching), con cuatro reservas biológicas y la mayor cobertura vegetal de Espírito Santo.
El Camino del Inmigrante
Uno de los eventos más significativos es el Caminho do Imigrante, que recorre el trayecto de aproximadamente 30 kilómetros originalmente hecho por los primeros colonos italianos para llegar a sus tierras, partiendo del municipio vecino de Santa Leopoldina. El recorrido revive, de forma simbólica, las dificultades enfrentadas por los inmigrantes al adentrarse en la mata atlántica en busca de los lotes coloniales.
Turismo y economía: cifras actuales
Con el turismo como principal motor económico, Santa Teresa recibe en promedio 25 mil visitantes por fin de semana y supera la marca de 1,5 millones de turistas a lo largo del año. La ciudad atrae especialmente a familias y parejas que buscan el bucolismo de la montaña, la gastronomía italiana y las temperaturas templadas —que pueden llegar a 0°C en invierno.
Dato relevante: el 84% de los turistas extranjeros que visitan Espírito Santo son italianos, muchos en busca del llamado "turismo de raíces". Como observó el secretario de Turismo: "Hay aspectos de la cultura que preservamos aquí que ni ellos preservaron allá. Mucha gente viene de Italia para ver cómo era la cultura italiana en otras épocas."
Santa Leopoldina: La Colonia Imperial
La Colonia de Santa Leopoldina, fundada en 1856, fue originalmente planeada para recibir inmigrantes alemanes y suizos. A partir de la década de 1870, pasó a recibir también contingentes significativos de italianos, que se establecieron en los núcleos coloniales de la región.
La colonia, situada en el valle del río Santa Maria da Vitória, enfrentó desafíos distintos: la topografía accidentada y la distancia de los mercados consumidores dificultaban la salida de la producción. Sin embargo, los colonos italianos se adaptaron al sistema de policultivo, cultivando café, maíz, frijoles y productos de subsistencia.
Colonia de Castelo (Núcleo Colonial)
El Núcleo Colonial de Castelo, en la región sur de Espírito Santo, recibió importantes contingentes de inmigrantes italianos a partir de la década de 1880. De Zettiry recorrió la región a caballo, visitando los pueblos de Matilde, Carolina, Iracema, Maravilha, Deserto y Victor Hugo, registrando meticulosamente la composición de las familias, sus provincias de origen y la época de inmigración.
El emisario italiano observó que muchos de los pequeños propietarios de la región enfrentaban graves dificultades financieras debido a la crisis del precio del café, que se había desplomado de 21-23 mil réis por arroba a solo 1-1,5 mil réis en enero de 1902.
Rio Novo: El Baluarte de los Pequeños Propietarios
El ex-núcleo de Rio Novo, descrito por De Zettiry como "todo formado por pequeños propietarios italianos", abarcaba secciones como São João de Alfredo Chaves, Nova Mântua, Nova Estella, Rodeio, Guiomar (también conocida como Cinquenta e Nove), Virgínia, Monte Alegre y Retiro.
Esta región ejemplificaba el modelo de colonización basado en la pequeña propiedad agrícola —un contraste marcado con el latifundio cafetero que dominaba otras regiones del Sudeste brasileño.
Región del Rio Doce: El Desafío Tropical
La región del Rio Doce representó el mayor desafío para la colonización italiana en Espírito Santo. A pesar de la fertilidad de las tierras, el clima tropical y la insalubridad causada por la malaria hacían que la región fuera particularmente peligrosa. De Zettiry fue categórico en su recomendación: los colonos italianos no debían ser enviados a esta área, donde "el clima no era saludable y habría puesto a dura prueba la resistencia de quien tuviera que vivir allí, llegando de Europa".
Paradójicamente, en las décadas siguientes, la región del Rio Doce sería ocupada por miles de descendientes de los inmigrantes italianos que, ya aclimatados, expandieron la frontera agrícola hacia el norte del estado.
4. Condiciones de Vida de los Colonos: El Informe De Zettiry (1902)
El informe de Arrigo De Zettiry, periodista y comisario itinerante del Comisariado de la Emigración italiana, constituye una de las más valiosas fuentes primarias sobre la vida de los inmigrantes italianos en Espírito Santo a principios del siglo XX. Publicado originalmente bajo el título "Condizioni dei coloni italiani negli stati di Spirito Santo e di Minas Geraes" (Roma, 1902) y traducido al portugués por Nerina Bortoluzzi Herzog en la Colección Canaã del APEES, el documento ofrece un retrato detallado de las condiciones encontradas por los colonos después de un viaje de aproximadamente tres semanas por el interior capixaba.
Como observa el gobernador Renato Casagrande en la presentación de la edición brasileña, el informe de De Zettiry "suma la frescura de la observación directa con un estilo claro y sin pretensiones", constituyendo una obra que se lee como una narrativa de viaje, pero que registra con rigor documental las costumbres mantenidas por los colonos, el desinterés de las autoridades locales, la política de tierras de la joven República y la vida en los cafetales.

Economía y trabajo: la crisis del café
De Zettiry identificó dos modelos principales de inserción económica de los inmigrantes:
- Pequeños propietarios en las colonias: colonos que recibieron lotes de tierra del gobierno y se dedicaban a la policultura, con énfasis en el café, maíz y frijoles. Era el caso predominante en los núcleos de Timbuí (Santa Teresa/Santa Leopoldina), Castelo y Rio Novo.
- Aparceros en las haciendas: colonos que trabajaban en las grandes propiedades de la región sur del estado, especialmente en torno a Cachoeiro de Itapemirim, bajo el sistema de aparcería —que De Zettiry consideraba "generoso, si el café tiene un precio más elevado", pero insuficiente para sostener al colono ante la crisis.
El emisario registró una devaluación catastrófica del café. Según sus palabras en el informe oficial: "El café no vale nada para el colono que lo produce, más que 2 mil réis, 1.500 réis y hasta 1.000 réis la arroba de 15 kilos" —una caída vertiginosa en relación con los 21-23 mil réis de años anteriores. Además del bajo precio, los colonos asumían costos de transporte exorbitantes: la producción era llevada inicialmente en lomo de burro durante días seguidos, luego por canoa y, finalmente, por mar hasta Río de Janeiro.
El resultado de esta cadena onerosa era devastador. De Zettiry registró que muchos pequeños propietarios, endeudados con los comerciantes de los núcleos coloniales, ya habían hipotecado sus propiedades. En palabras del comisario: "el pez grande se come al chico; este es el fenómeno que ocurre en el núcleo de Timbuhy". Su predicción era sombría: "Dentro de algunos años, si el café no alcanza un precio mejor, los pequeños propietarios del núcleo podrían desaparecer."
En las haciendas del sur del estado, la situación no era mejor. El comisario observó que el sistema de aparcería, aunque en teoría favorable al colono, se volvía insuficiente ante la combinación de precios bajos y transporte caro. En su análisis, sin embargo, De Zettiry evitó culpar a los hacendados: "no puede ser acusado el propietario agrícola, que más que eso no podría pagar". El colono sobrevivía, en la práctica, gracias al maíz y los frijoles cultivados en los lotes cedidos entre los cafetales.
Un estado "casi en quiebra"
De Zettiry trazó un panorama económico desolador de Espírito Santo a principios del siglo XX. En un pasaje contundente del informe, el comisario declaró: "Espírito Santo hoy es un Estado casi en quiebra. La verdad que hay que decir es dura. Si el Gobierno Federal no lo hubiera ayudado a pagar una cierta deuda externa, las aduanas del Estado ya habrían caído en manos de una potencia extranjera."
Esta situación de penuria fiscal tenía consecuencias directas sobre los colonos. Las escuelas primarias, que habían sido establecidas en las primeras décadas tras la llegada de los inmigrantes, ya estaban casi todas cerradas por medida de economía. Y la posibilidad de fundar nuevas colonias era, según De Zettiry, absolutamente improbable: "suponer que el Estado pueda en tales condiciones querer subsidiar la inmigración es suponer lo imposible".
Grosselli contextualiza en el prefacio que había cerca de 20 mil italianos en Espírito Santo en esa época —a los que se debían añadir miles de hijos y nietos de tiroleses italianos—, casi todos obligados a enfrentar la variación del precio del café. Vivían en un estado en el que "muchas veces, los caminos eran intransitables y no había médicos ni sacerdotes".
Salud: entre el clima excelente y la anemia tropical
El informe reveló una disparidad geográfica marcada en las condiciones de salud. En Santa Teresa y sus alrededores, en las regiones serranas, De Zettiry registró que "la salud es excelente". Sin embargo, a medida que descendía a las tierras bajas, cerca de los ríos y más próximo al Rio Doce, el escenario cambiaba drásticamente: "comienzan a surgir familias enteras con los rostros amarillentos por las anemias tropicales".
La anquilostomiasis era generalizada en las regiones bajas, y la malaria hacía que la región del Rio Doce fuera particularmente peligrosa. No había médicos disponibles en las áreas de colonización. Grosselli observa que De Zettiry visitó tierras en las que "la anemia, debido a la anquilostomiasis, era generalizada", donde el clima de las proximidades del Rio Doce era, en la evaluación del comisario, "pestilente" — aunque, paradójicamente, esas tierras fueran ocupadas por miles de colonos en las décadas siguientes.
Seguridad: jagunços y soldados
De Zettiry registró con preocupación que "las garantías individuales son escasas". Los colonos vivían bajo un temor constante, no solo de los jagunços, sino paradójicamente de los propios soldados enviados para protegerlos. Como registró el comisario: "Más que de los jagunços, aquellos buenos colonos temen al soldado que llegará para salvarlos, pero que, en la mayoría de los casos, es más bandido que el propio bandido."
Los acontecimientos de São João de Petrópolis (1897) permanecían vivos en la memoria de todos. Jagunços habían asesinado a colonos italianos como Giovanni Villaschi, Giuseppe Perini, Giuseppe Benetti y Giovanni (apodado "de que não pode"), además de un súbdito austriaco y algunos brasileños. De Zettiry observó que todos temían que esas barbaries pudieran repetirse.
La cuestión de la tierra: posesión y propiedad
Uno de los aspectos más reveladores del informe se refiere a la cuestión agraria. De Zettiry observó que, bajo el régimen republicano, la colonización ya no funcionaba como en los tiempos del Imperio. Las tierras baldías —terrenos públicos que nunca habían pertenecido a particulares— se encontraban en poder de ocupantes que las habían tomado por posesión, una práctica que el Estado llamaba "posesión criminal", pero contra la cual no tenía fuerzas para actuar.
El comisario reconoció, sin embargo, que las colonias italianas constituían "una gloria para el Estado de Espírito Santo", una gloria que debía ser defendida con leyes orientadas a "conservar en manos de los colonos la pequeña propiedad que cultivan desde hace muchos años". Esta evaluación positiva contrastaba con su diagnóstico sombrío sobre el futuro: no había condiciones para fundar nuevas colonias, y la colonización del Rio Doce, además de exigir inversiones que el estado no podía soportar, pondría en riesgo la salud de los colonos europeos.
5. El Decreto Prinetti y la Prohibición de la Emigración
El informe Carlo Nagar (1895): la primera prohibición
El cónsul italiano Carlo Nagar produjo un informe devastador sobre las condiciones de los colonos en Espírito Santo —el primer informe traducido y publicado por la Colección Canaã del APEES. Con base en estas denuncias, el gobierno italiano prohibió nuevos embarques hacia Espírito Santo en 1895, dos décadas después de la llegada de la Expedición Tabacchi. Esta prohibición, como De Zettiry registró, "perdura hasta hoy" —refiriéndose al momento de su visita en 1902.
Los antecedentes diplomáticos
Como documenta Grosselli en el prefacio a la obra de De Zettiry, las denuncias sobre malos tratos a colonos italianos en Brasil venían de mucho tiempo atrás —casi treinta años de relatos. Desde las experiencias del senador Nicolau Pereira de Campos Vergueiro en las haciendas paulistas, en la década de 1840, habían surgido polémicas internacionales feroces que involucraron a las diplomacias de Austria, Alemania, Italia y otros países europeos.
A principios del siglo XX, dos episodios sangrientos causaron gran agitación en la opinión pública italiana: el linchamiento del hacendado Francisco Augusto Almeida Prado, descuartizado por sus colonos, y el asesinato del caficultor Diogo Sales —hermano del entonces Presidente de la República, Manuel Ferraz de Campos Sales— muerto a tiros por un campesino véneto cuyas jóvenes hermanas el hacendado acosaba. Estos hechos, ampliamente divulgados en la prensa italiana, crearon el ambiente político para medidas más drásticas.
El Decreto Prinetti (1902): el fin de la emigración subsidiada
El 26 de marzo de 1902, pocos meses después del viaje de De Zettiry a Brasil, el gobierno italiano emitió el Decreto Prinetti —nombrado en referencia al Ministro de Relaciones Exteriores Giulio Prinetti, que también era presidente de la Comisión sobre la Emigración. El decreto prohibió el transporte subsidiado de emigrantes italianos a Brasil.
Los efectos fueron inmediatos y dramáticos, según datos del ISTAT (Boletín Mensual de Estadística, 1975):
- 1901: más de 82.000 italianos partieron hacia Brasil
- 1902: el número cayó a 40.000
- 1903: menos de 28.000
- 1904: menos de 20.000
El papel de los informes en la decisión
El historiador Gianpaolo Romanato, en su libro "La Italia de la Vergüenza", argumenta que el Decreto Prinetti fue aprobado con base en las consideraciones "contundentes" de Adolfo Rossi —y no tanto en el informe de De Zettiry. Rossi, un hombre de gran consistencia cultural y profesional que terminaría su carrera como diplomático, había comenzado su vida como emigrante en los Estados Unidos.
Grosselli añade una perspectiva geopolítica importante: el decreto fue aprobado en un momento en que "un amplio y alternativo mercado para la mano de obra transatlántica italiana se estaba dirigiendo autónomamente hacia los Estados Unidos". Brasil, por lo tanto, ya no era tan indispensable para absorber el excedente de trabajadores italianos. Este análisis sugiere que, más allá de la genuina preocupación humanitaria, había cálculos estratégicos detrás de la decisión.
De Zettiry: ¿entre la simpatía y la propaganda?
La figura de De Zettiry es objeto de debate historiográfico. Grosselli revela, con base en documentos del Arquivo Público do Estado de São Paulo, que el periodista había recibido 150 liras de la Secretaría de Agricultura paulista para la compra de sus "panfletos" en 1895-1896. Un documento procedente de Génova, encontrado en el mismo archivo, lo describe como "la persona que defendió con éxito a Brasil de las acusaciones impetuosas del abogado Scalabrini, claramente partidario de la República Argentina, en el último Congreso Geográfico de Roma".
De Zettiry era, por lo tanto, un personaje complejo: conocedor del fenómeno migratorio, pero con vínculos que lo convertían, en la evaluación de Grosselli, en alguien que "demostró saber poco sobre sus conciudadanos dedicados a la agricultura, de sentirse espiritualmente lejos de ellos", aunque supiera anotar las características negativas de la inmigración italiana. Sus conclusiones sobre Espírito Santo, sin embargo, eran claras: "No, no vengan a Espírito Santo para producir café."
6. Legado Cultural y Gastronómico
Gastronomía
- Polenta: alimento central de la dieta de los colonos, mantiene una presencia cotidiana en las mesas capixabas
- Producción vinícola: iniciada por los colonos trentinos de Santa Teresa
- Embutidos y quesos artesanales: técnicas de conservación traídas del norte de Italia
- Pan casero y pastas: tradición mantenida por generaciones
Lengua y dialectos
Los dialectos italianos —especialmente el véneto y el trentino— sobrevivieron por varias generaciones. El talian fue reconocido como patrimonio cultural inmaterial brasileño por el IPHAN.

Arquitectura
Casas de madera con tejados inclinados, iglesias de piedra y casonas coloniales preservadas en municipios como Santa Teresa y Domingos Martins.
Fiestas y tradiciones
- Festa da Polenta (Venda Nova do Imigrante)
- Festa do Imigrante (Santa Teresa)
- Tradición de las cantinas: producción artesanal de vinos y licores
7. Economía y Agroturismo
Los inmigrantes introdujeron la policultura y la transición del latifundio a la pequeña propiedad agrícola. Hoy, municipios como Venda Nova do Imigrante, Domingos Martins y Santa Teresa han desarrollado rutas de agroturismo que valorizan la herencia cultural italiana.
8. Ciudadanía Italiana: El Derecho de los Descendientes
La ciudadanía italiana por descendencia (jure sanguinis) es reconocida sin límite generacional. El descendiente debe comprobar la línea ininterrumpida de transmisión desde el ancestro italiano. La Ley 74/2025 introdujo nuevos requisitos, como la demostración de un vínculo efectivo con Italia.
Vías de reconocimiento
- Vía administrativa: en los Consulados o Comuni en Italia
- Vía judicial: tribunales italianos, especialmente para la línea materna anterior a 1948
9. Patrimonio Histórico y Preservación
El Arquivo Público do Estado do Espírito Santo (APEES)
El APEES es el principal guardián de la memoria documental de la inmigración italiana en el estado. Su Colección Canaã constituye una serie editorial de referencia, reuniendo traducciones de informes oficiales y narrativas de viajeros extranjeros que visitaron Espírito Santo a lo largo del siglo XIX y principios del XX. Como destaca el director general Cilmar Franceschetto, "los informes oficiales y las narrativas de viaje realizadas por viajeros extranjeros son registros importantes, a menudo únicos, para que conozcamos un poco más de nuestra historia".
Entre las obras más relevantes de la Colección Canaã para el estudio de la inmigración italiana están:
- El informe de Carlo Nagar (cónsul italiano), el primero de la serie en ser traducido y publicado, que fundamentó la prohibición de la emigración al estado en 1895
- El informe de Arrigo De Zettiry (volumen 28), traducido por Nerina Bortoluzzi Herzog, con prefacio de Renzo M. Grosselli
- La obra "Colônias Imperiais na Terra do Café" (Colonias Imperiales en la Tierra del Café), de Renzo M. Grosselli, que documenta en profundidad la Expedición Tabacchi
La Colección Canaã como patrimonio cultural
A lo largo del siglo XIX, Espírito Santo recibió visitas de representantes de diversas naciones —Alemania, Estados Unidos, Suiza, Francia, Austria e Italia—, incluyendo científicos, investigadores, escritores, pintores y fotógrafos. Cada uno de ellos, con diferentes objetivos y puntos de vista, legó escritos valiosos y los primeros registros en imagen del estado. La digitalización y traducción de estos documentos por la Colección Canaã permite que descendientes e investigadores accedan a fuentes primarias fundamentales para la reconstrucción de la historia familiar y el reconocimiento de la ciudadanía italiana.
Hitos conmemorativos
- En 2024, se celebraron los 150 años de la inmigración italiana en Brasil, con la Expedición Tabacchi como hito inaugural
- En 2021, el APEES publicó la traducción del informe De Zettiry, completando 120 años del documento original
- El Projeto Imigrantes Espírito Santo, creado en 1995, ya ha indexado información de más de 54 mil extranjeros que ingresaron al estado
10. Datos y Estadísticas
| Indicador | Datos |
|---|---|
| Total de inmigrantes (1874-1895) | ~35.000 |
| Principales regiones de origen | Véneto, Trentino, Lombardía |
| Hito inaugural | Expedición Tabacchi (feb. 1874) |
| Primera ciudad fundada | Santa Teresa |
| Prohibición para ES | 1895 (Informe Carlo Nagar) |
| Decreto Prinetti | 26 de marzo de 1902 |
| Descendientes en Santa Teresa (2022) | ~90% de la población |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuándo comenzó la inmigración italiana en Espírito Santo?
En febrero de 1874, con la Expedición Tabacchi, hito inaugural de la inmigración italiana en Brasil.
¿Cuántos italianos inmigraron a Espírito Santo?
Aproximadamente 35 mil colonos, predominantemente del Véneto, Trentino y Lombardía.
¿Cuál fue la primera ciudad fundada por italianos en Brasil?
Santa Teresa, en Espírito Santo, donde cerca del 90% de los habitantes son descendientes de italianos.
¿Por qué el gobierno italiano prohibió la emigración a ES?
En 1895, con base en el informe de Carlo Nagar sobre condiciones precarias. En 1902, el Decreto Prinetti prohibió el transporte subsidiado para todo Brasil.
¿Los descendientes pueden obtener la ciudadanía italiana?
Sí, por jure sanguinis, sin límite generacional, comprobando la línea ininterrumpida desde el ancestro italiano.
¿Qué es el informe de Arrigo De Zettiry?
Informe oficial de 1902 sobre las condiciones de los colonos italianos en Espírito Santo, publicado por el Comisariado de la Emigración italiana.
¿Qué municipios capixabas tienen mayor influencia italiana?
Santa Teresa, Domingos Martins, Venda Nova do Imigrante, Alfredo Chaves, Castelo, Marechal Floriano, Conceição do Castelo y Santa Leopoldina.
¿Qué es la Colección Canaã del APEES?
Es una serie editorial del Arquivo Público do Estado do Espírito Santo que reúne traducciones de informes oficiales y narrativas de viajeros extranjeros. Incluye documentos fundamentales como los informes de Carlo Nagar y Arrigo De Zettiry sobre las condiciones de los colonos italianos.
¿Quién fue Arrigo De Zettiry?
Periodista y estudioso italiano del fenómeno migratorio, contratado por el canciller Prinetti como comisario itinerante del Comisariado de la Emigración. Visitó Espírito Santo en 1902 y produjo un informe detallado sobre las condiciones de los colonos, publicado en Roma en el mismo año.
¿Qué motivó el Decreto Prinetti?
El decreto de 1902 fue motivado por décadas de denuncias sobre malos tratos a colonos en las haciendas brasileñas, informes de los comisarios De Zettiry y Adolfo Rossi, y episodios violentos que involucraron a trabajadores italianos. Coincidió con la apertura del mercado migratorio hacia los Estados Unidos.
¿Dónde consultar registros de inmigrantes italianos en Espírito Santo?
El Projeto Imigrantes Espírito Santo, del APEES, disponibiliza información indexada de más de 54 mil extranjeros en el portal www.imigrantes.es.gov.br. El acervo incluye listas de pasajeros, pasaportes, contratos y documentos administrativos.
¿Necesita orientación especializada?
Hable con el equipo de Studio Cidadania y resuelva todas sus dudas sobre ciudadanía europea, visados y residencia. Atención humana, sin compromiso.
Equipo jurídico en WhatsApp