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    Ciudadanía italiana 2026: Guía completa post-Decreto Tajani

    •Por Studio Cidadania

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    Ciudadanía italiana en 2026: nunca el tema ha estado tan presente —ni tan complejo— para los millones de descendientes de italianos esparcidos por Brasil. Entre la entrada en vigor de la Ley 74/2025 (Decreto Tajani), las primeras decisiones judiciales favorables a los descendientes, la entrada en operación del ETIAS y del EES, y la expansión de las cuotas migratorias del Decreto Flussi, el año se consolida como un parteaguas. Esta guía explica, con base en fuentes oficiales italianas, el escenario real para quien desea iniciar (o retomar) el proceso de reconocimiento.

    En una frase

    En 2026, el reconocimiento de la ciudadanía italiana por descendencia sigue siendo plenamente posible, pero exige un análisis jurídico riguroso del caso, una elección estratégica entre la vía administrativa y judicial, y atención a la jurisprudencia más reciente que viene flexibilizando las restricciones impuestas por el Decreto Tajani.

    El escenario en 2026: lo que realmente cambió

    Para entender el presente, es necesario comprender lo que sucedió en 2025. El 23 de mayo de 2025, el Parlamento italiano convirtió en ley el Decreto-Ley 36/2025, dando origen a la Ley nº 74/2025, popularmente conocida como Decreto Tajani en referencia al ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, principal articulador de la reforma. La norma modificó puntos centrales de la Ley 91/1992 e introdujo, por primera vez en la historia republicana italiana, un límite generacional para la transmisión automática de la ciudadanía por jus sanguinis.

    Según el texto vigente, tienen derecho al reconocimiento automático solo los descendientes hasta la segunda generación (hijos y nietos de ciudadanos italianos nacidos en Italia), siempre que cumplan requisitos adicionales, como tener un progenitor que haya residido en Italia por al menos dos años continuos antes del nacimiento del hijo o que posea exclusivamente la ciudadanía italiana. Las terceras y cuartas generaciones —históricamente la mayoría de los procesos brasileños— pasaron a depender de la vía judicial y de una interpretación favorable de los tribunales italianos.

    El impacto fue inmediato. Según datos consolidados por la prensa italiana y por el Ministero dell'Interno, más de 60 mil procesos que esperaban análisis en los consulados fueron afectados, y se estima que entre 60 y 80 millones de personas en todo el mundo —entre Argentina, Brasil, Estados Unidos y Venezuela— perdieron, en teoría, el acceso directo al reconocimiento automático.

    El giro jurisprudencial: la sentencia de Venecia

    El escenario, sin embargo, comenzó a cambiar en marzo de 2026. El Tribunal de Venecia dictó la primera sentencia favorable a descendientes de tercera y cuarta generación después de la entrada en vigor del Decreto Tajani, reafirmando que el status civitatis es un derecho subjetivo, imprescriptible y que la ciudadanía, una vez transmitida, no puede ser revocada retroactivamente por una ley posterior. La decisión encendió una luz importante: existe resistencia jurisprudencial consistente en Italia, y nuevas sentencias similares se han dictado en otros tribunales regionales.

    Este movimiento confirma lo que las asesorías serias han venido orientando desde la publicación de la nueva ley: la vía judicial italiana, conducida por abogados habilitados, sigue siendo un camino viable —y, en muchos casos, el único— para descendientes de bisabuelos y tatarabuelos italianos.

    "El reconocimiento de la ciudadanía italiana jure sanguinis no constituye una concesión, sino una declaración de un derecho preexistente. Privar retroactivamente a un descendiente de este status viola principios constitucionales consolidados." — síntesis del entendimiento expresado por el Tribunal de Venecia, marzo de 2026.

    Quién aún tiene derecho a la ciudadanía italiana en 2026

    A pesar de las restricciones, millones de brasileños mantienen el derecho al reconocimiento. El panorama actual se puede resumir en tres grupos:

    GrupoSituación en 2026Vía recomendada
    Hijos de italianos nacidos en ItaliaReconocimiento directo y simplificadoAdministrativa (consulado o comune)
    Nietos con progenitor residente previo en ItaliaDerecho mantenido por la Ley 74/2025Administrativa
    Biznietos y tataranietos de italianosReconocimiento vía Justicia italianaJudicial (Tribunal competente)
    Línea materna pre-1948Siempre vía judicial (se mantiene)Judicial (Roma)
    Casados con ciudadano italianoNaturalización después de 2 o 3 añosAdministrativa (Prefettura)

    La regla de la línea materna anterior a 1948

    Permanece intacta una de las particularidades más importantes del derecho italiano: los descendientes que reciben la ciudadanía por una mujer italiana cuyo hijo nació antes del 1º de enero de 1948 necesitan recurrir obligatoriamente a la vía judicial. Antes de esa fecha, la Constitución de la República Italiana aún no estaba en vigor, y la legislación anterior —de sesgo patriarcal— no reconocía a la mujer el derecho de transmitir la ciudadanía a los hijos. La Corte Constitucional italiana corrigió esta injusticia histórica en decisiones de los años 1980 y 2000, pero el reconocimiento depende de una acción judicial en Roma.

    Documentación: la base de cualquier proceso exitoso

    La documentación es, en cualquier modalidad, el corazón del proceso. Errores, omisiones o divergencias entre certificados pueden retrasar el reconocimiento por años —o inviabilizarlo—. La lista mínima incluye:

    • Certificado de nacimiento del antepasado italiano (el dante causa), emitido por el comune de origen o en formato internacional
    • Certificado de matrimonio del antepasado, si aplica
    • Certificado de defunción del antepasado, cuando exista
    • Certificados en línea recta (nacimiento, matrimonio, defunción) de todos los descendientes hasta el solicitante
    • Certificado Negativo de Naturalización (CNN) emitido por el Ministerio de Justicia brasileño, comprobando que el antepasado no se naturalizó brasileño antes del nacimiento del siguiente hijo en la línea
    • Documento de identidad y CPF del solicitante

    Apostilla y traducción jurada

    Toda la documentación brasileña necesita pasar por dos ritos para tener validez jurídica en Italia:

    1. Apostilla de La Haya — sello internacional que valida el documento entre los países signatarios de la Convención. En Brasil, se realiza en notarías autorizadas por el CNJ.
    2. Traducción jurada al italiano, realizada por un traductor público habilitado (en Brasil, junta comercial; en Italia, traduttore giurato reconocido por el tribunal local). Dependiendo de la vía elegida, la traducción también necesita ser apostillada.

    Los errores más frecuentes —y más caros—

    La experiencia muestra que más del 80% de las negativas en consulados se deben a problemas documentales. Los más recurrentes son:

    • Divergencia de nombres entre certificados (ej.: "Giuseppe" en el documento italiano y "José" en los certificados brasileños de los descendientes)
    • Fechas inconsistentes de nacimiento o matrimonio
    • Certificados antiguos en formato no completo (solo resumen, sin anotaciones)
    • Ausencia de certificado intermedio, especialmente en familias con matrimonios religiosos no registrados en el registro civil
    • CNN incompleto o emitido sin cobertura de todos los estados de residencia del antepasado

    La corrección de estas divergencias —llamada técnicamente rectificación de registro civil— puede ser administrativa o judicial, dependiendo del error. Es una etapa frecuentemente subestimada y que justifica, aisladamente, la inversión en asesoría especializada.

    Paso a paso del proceso en 2026

    1. Análisis jurídico de elegibilidad

    Todo comienza con el análisis del árbol genealógico y la viabilidad del caso a la luz de la Ley 74/2025. Es en esta etapa donde se define si el proceso es administrativo o judicial, en qué jurisdicción (Brasil, consulado, comune italiano o tribunal) y cuál es el nivel de complejidad documental.

    2. Búsqueda y organización de documentos

    Incluye investigación en notarías brasileñas (muchas veces en ciudades pequeñas del interior), solicitudes al comune italiano de origen del antepasado y, en casos antiguos, consultas a archivos parroquiales. Es la etapa más demorada —puede llevar de 6 meses a 2 años—.

    3. Rectificación de errores

    Identificadas las divergencias, se procede a la corrección. La rectificación extrajudicial (Provimento 73/2018 del CNJ) aceleró bastante este trámite en Brasil, pero algunos casos aún exigen acción judicial.

    4. Elección estratégica de la vía

    Vía administrativa

    • Realizada en el consulado italiano competente en Brasil o directamente en un comune italiano después de establecer residencia
    • Filas históricas en los consulados brasileños (años de espera)
    • En comune italiano: plazo legal de 6 meses después del registro de residencia
    • Indicada para casos elegibles por la Ley 74/2025

    Vía judicial

    • Presentada en Italia, por abogado habilitado (avvocato)
    • Obligatoria para línea materna pre-1948 y, ahora, recomendada para terceras y cuartas generaciones
    • Tiempo promedio: 18 a 36 meses, con tendencia a la reducción
    • La decisión vincula a todos los descendientes en línea recta

    5. Reconocimiento y emisión de los documentos italianos

    Concluido el proceso, el ciudadano es inscrito en el AIRE (Anagrafe degli Italiani Residenti all'Estero) y puede solicitar pasaporte italiano, tarjeta de identidad europea, codice fiscale y demás documentos. A partir de ese momento, todos los derechos de la ciudadanía europea están disponibles.

    Ciudadanía italiana por naturalización

    Para quien no tiene ascendencia italiana, la alternativa es la naturalización ordinaria, regida por la Ley 91/1992. Requisitos actuales:

    • 10 años de residencia legal continua en Italia para extracomunitarios (brasileños sin otra ciudadanía europea)
    • 4 años para ciudadanos de la Unión Europea
    • 5 años para refugiados o apátridas
    • 3 años para descendientes de italianos hasta la segunda generación que residan legalmente en el país
    • Conocimiento comprobado del idioma italiano (mínimo nivel B1 del CEFR), exigido desde 2018
    • Renta mínima en los tres años anteriores a la solicitud
    • Ausencia de antecedentes penales incompatibles

    Existe también la naturalización por matrimonio, posible después de 2 años de matrimonio con residencia en Italia o 3 años viviendo en el extranjero —plazos reducidos a la mitad cuando hay hijos—.

    Movilidad europea en 2026: ETIAS, EES y cuotas de trabajo

    Quien aún no tiene el pasaporte italiano en mano necesita estar atento a las nuevas reglas de entrada al Espacio Schengen, que impactan directamente a los brasileños en 2026.

    EES — Sistema de Entrada y Salida

    En vigor desde octubre de 2025, el Entry/Exit System sustituyó los sellos manuales por registro electrónico biométrico (rostro y huellas dactilares) en la entrada y salida del Espacio Schengen. El brasileño sigue exento de visa para turismo de hasta 90 días, pero el control de permanencia se automatizó rigurosamente —exceder el plazo genera bloqueo inmediato en viajes futuros—.

    ETIAS — Autorización de Viaje

    El European Travel Information and Authorisation System entra en vigor en 2026 como exigencia obligatoria para brasileños y demás nacionalidades exentas de visa. Se trata de una autorización electrónica previa, válida por hasta 3 años (o hasta la expiración del pasaporte), con un costo aproximado de 20 euros y procesamiento en minutos en la mayoría de los casos. Sin ETIAS aprobado, el embarque para cualquier país Schengen será denegado por la compañía aérea.

    Decreto Flussi 2026: cuotas de trabajo ampliadas

    El gobierno italiano publicó en diciembre de 2025 el nuevo Decreto Flussi para el trienio 2026-2028, ampliando a más de 165 mil plazas anuales las cuotas de trabajo para extracomunitarios. Sectores prioritarios: agricultura estacional, construcción civil, turismo, salud y cuidado de ancianos. Es una ventana importante para brasileños que pretenden migrar por la vía del trabajo mientras esperan el reconocimiento de la ciudadanía.

    ¿Vale la pena iniciar el proceso en 2026?

    La respuesta corta es sí, con una salvedad importante: vale la pena hacerlo con método. Los cambios del Decreto Tajani no cerraron las puertas; reorganizaron el tablero. Quien inicia ahora, con un análisis técnico adecuado, puede aprovechar tres ventanas estratégicas:

    1. Jurisprudencia favorable en formación — cada nueva sentencia consolida el entendimiento de que la ciudadanía es un derecho imprescriptible
    2. Disponibilidad de tribunales italianos — salas especializadas han absorbido bien el volumen de nuevas demandas
    3. Eventuales ajustes legislativos en discusión en el Parlamento italiano pueden flexibilizar parte de las restricciones

    Los beneficios siguen siendo extraordinarios

    • Derecho a vivir, trabajar y estudiar en cualquiera de los 27 países de la Unión Europea, más Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein
    • Acceso al sistema público de salud italiano (SSN) y a la seguridad social europea
    • Universidades públicas con matrículas simbólicas en comparación con Brasil
    • Pasaporte italiano entre los cinco más poderosos del mundo, con acceso sin visa a más de 190 destinos
    • Transmisión automática a hijos y nietos, garantizando el legado familiar
    • Estabilidad jurídica y protección consular en cualquier parte del mundo

    Por qué la asesoría jurídica especializada es decisiva ahora

    El escenario post-Tajani exige un nivel de análisis técnico que, francamente, va mucho más allá de lo que se buscaba en 2020. Ya no se trata de "juntar papeles y llevarlos al consulado". El proceso correcto, hoy, implica:

    • Análisis jurídico caso por caso para el encuadramiento en la Ley 74/2025
    • Estrategia procesal personalizada (administrativa vs. judicial)
    • Identificación del tribunal italiano competente, cuando sea el caso
    • Seguimiento de las sentencias más recientes y de la evolución jurisprudencial
    • Coordinación entre profesionales en Brasil y abogados en Italia
    • Gestión integrada de rectificaciones, traducciones, apostillas y protocolos

    Intentar conducir este proceso solo en 2026 no es solo más difícil —es estadísticamente arriesgado—. El costo de una negativa, en tiempo y dinero, supera con creces la inversión en asesoría especializada.

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    Preguntas frecuentes sobre ciudadanía italiana en 2026

    ¿Un biznieto de italiano aún puede obtener la ciudadanía italiana en 2026?

    Sí, pero por la vía judicial italiana. Después de la Ley 74/2025, el reconocimiento administrativo automático quedó restringido a hijos y nietos. Biznietos y tataranietos necesitan presentar una acción judicial en Italia, con base en la imprescriptibilidad del status civitatis —tesis que viene siendo reconocida por tribunales como el de Venecia desde marzo de 2026—.

    ¿Cuánto tiempo tarda el proceso de ciudadanía italiana hoy?

    Depende de la vía. En el consulado brasileño, las filas históricas varían de 5 a 15 años. En la vía judicial italiana, el plazo promedio es de 18 a 36 meses. En comune italiano (con residencia), el reconocimiento administrativo debe ocurrir en hasta 6 meses por previsión legal.

    ¿Qué cambia con el ETIAS para brasileños?

    A partir de 2026, los brasileños necesitan una autorización electrónica previa (alrededor de 20 euros, válida por hasta 3 años) para entrar en cualquier país del Espacio Schengen, incluida Italia. La exención de visa para turismo de hasta 90 días se mantiene, pero el ETIAS es obligatorio antes del embarque.

    ¿La línea materna pre-1948 aún exige proceso judicial?

    Sí, sin cambios. Las mujeres italianas solo comenzaron a transmitir la ciudadanía automáticamente a sus hijos después del 1º de enero de 1948, con la Constitución republicana. Los casos anteriores se reconocen por vía judicial en Roma, con base en decisiones de la Corte Constitucional italiana.

    ¿Puedo hacer el proceso viviendo en Italia?

    Sí, y en muchos casos es la estrategia más rápida. Estableciendo residencia legal en un comune, el solicitante puede protocolizar la solicitud administrativa, con un plazo legal de 6 meses para respuesta —siempre que se encuadre en los criterios de la Ley 74/2025—.

    ¿Cuánto cuesta un proceso de ciudadanía italiana en 2026?

    Varía según la vía, complejidad y número de descendientes. Los procesos administrativos completos cuestan, en promedio, entre €800 y €3.000; los procesos judiciales con varios solicitantes pueden ir de €3.000 a €5.000 por núcleo familiar, incluyendo honorarios del abogado italiano. La rectificación de documentos en Brasil se cobra aparte.

    ¿Un hijo menor es incluido automáticamente en el reconocimiento?

    Sí. Los hijos menores de 18 años son reconocidos junto con el progenitor, sin proceso separado. Los mayores necesitan figurar como solicitantes individuales.

    Conclusión: 2026 es el año de actuar con estrategia

    La ciudadanía italiana en 2026 ya no es un proceso "estándar". Cada caso requiere un análisis jurídico propio, una lectura actualizada de la jurisprudencia y una elección consciente entre las vías disponibles. Los cambios legislativos trajeron complejidad, pero también consolidaron el camino judicial como una herramienta legítima y cada vez más eficaz para los descendientes de italianos.

    Para los brasileños que esperaban el "momento adecuado" para comenzar —ese momento es ahora—. Cuanto antes se inicie el proceso, más opciones estratégicas estarán disponibles y mayor será la posibilidad de aprovechar la ventana jurisprudencial favorable que se abre en los tribunales italianos.

    Fuentes oficiales consultadas: Lei nº 74/2025 (Decreto Tajani) — Gazzetta Ufficiale della Repubblica Italiana; Ministero dell'Interno — orientaciones sobre ciudadanía italiana; sentencia del Tribunale Ordinario di Venezia, marzo de 2026; Lei 91/1992 (Ley de Ciudadanía Italiana); Decreto Flussi 2026-2028; Regulamento UE 2018/1240 (ETIAS) y Regulamento UE 2017/2226 (EES). Contenido informativo, no sustituye consulta jurídica individual.

    Sobre la autora

    Dra. Débora Friedrich Izquierdo

    Dra. Débora Friedrich Izquierdo

    Abogada, Socia fundadora de Studio Cidadania

    Inscrita en el Colegio de Abogados de Portugal y en la OAB de Brasil. Más de 10 años dedicados a procesos de ciudadanía portuguesa, italiana y española, con actuación directa en Lisboa y más de 500 familias representadas.

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